Bajo la sombra del árbol – Una foto de Damian Pieramici

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Todos escapan en verano. El sol, el calor, la humedad, el estrés. Nadie quiere quedarse en la ciudad durante el mes de enero.

El que no se puede ir dice que no hay nada como Buenos Aires en enero. Menos autos en la calle, menos gente en el subte, menos colas en el banco. Pero desde la costa, los que tienen la posibilidad de alejarse durante algunos días de la metrópolis, responden que no les importa porque para ellos no hay nada como irse de vacaciones durante el primer mes del año.

Mientras tanto, en la ciudad, soluciones creativas ayudan a quienes se quedaron, a mitigar los agobiantes calores: Ideas como visitar un familiar con pileta, mojar los pies adentro de la pelopincho o unos mates al costado del autopista, surgen improvisadamente durante los fines de semana.

Así como los campings, como el de la foto, en donde no solo las personas descansan de la rutina semanal, sino también los autos, quienes parecen disfrutar del fresco natural que para ellos producen los árboles.

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A la sombra del árbol

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