Con Alma de Pueblo por Mauro Medina

Lujan

Mauro Medina (Nacido en Villada, Provincia de Santa Fé y críado en Lanús, Provincia de Buenos Aires) es un  joven deportista, Profesor de Educación Física y de Artes Marciales.

En esta, su primera aventura literaria, nos habla sobre su lugar favorito de la Provincia de Buenos Aires.

 

No sé si alguna vez sentiste que tu lugar en el mundo era otro. No hablo de “no encontrarte”, o de pensar que sos un genio incomprendido. Nada de eso. Mucho menos yo que de genio no tengo nada.

Me refiero a esa sensación de que el lugar físico en el que naciste no es el único en el que te sentís como en tu propia casa. Hablo de otro lugar en el que podes reconocer olores y percibír que hay personas a las que ya conoces. En el que uno tiene la misma sensación de seguridad que en su propio barrio. Uno en el que quizás, en otra vida, también te haya tocado vivir.

Tal vez a mi me pase porque esas calles me remiten a mi pequeño pueblo (a pesar de que a este lugar le digan ciudad); porque siento tan mía esa escuela ubicada frente al tanque de agua; esos clubes o sociedades de fomento barriales; la Avenida San Martin, esa panadería en la que compraba los pastelitos más ricos del país.

No importaba que calle tomaba o si conocía el camino, siempre y sin perderme llegaba a donde quería y de tanto ir de un lugar a otro, al doblar una esquina, me encontraba con la obra de arte del lugar (sede y capital de la fe): esa basílica a la que muchos llegan solo una o dos veces al año y por la que tuve la suerte de pasar más de una vez al día sin detenerme a reflexionar sobre su belleza e importancia. Quizás fuera eso lo que me hacía sentir parte del lugar. Un lugar bendito, sagrado. Pero todavía quedaba algo más: el río, el cementerio, la calidez de su gente.

Fue un día, cruzando una de las rutas de este lugar, dLujanistraído como siempre, observando la enorme carpa de una familia de gitanos mientras formulaba en mi cabeza miles de preguntas sobre sus costumbres que quizás nuca conoceré, que una niña de pollera larga y pelo recogido me clavó la mirada y como si hubiera podido escuchar mis pensamientos, me dio la respuesta a esa gran pregunta: ¿Por qué Lujan me resulta tan familiar?

.

.

Al quitar la vista, me encontré frente a una casa de barrio como cualquier otra que, sin embargo, me resultó muy familiar. Era una casa humilde, sin rejas, en la que podría jurar que alguna vez viví. Tuve la sensación de haber corrido por ese lugar, de sentarme a mirar la calle a través de su ventana durante los días de lluvia.

Me quedé sumergido en recuerdos que no supe entender. Quizás haya sido un hechizo por mi mirada entrometida en la vidas de esos gitanos o tal vez, me hayan hecho desarrollar algún sentido para percibir mi vida pasada. Realmente no lo sé. Lo que sí sé es que existe un lugar al que yo elegiría para vivir y morir en paz: Lujan. Esa ciudad con alma de pueblo.

Comentarios