El Despertar de la Fuerza… y de una Amistad – Por Ian González

Lucas Film

“¿Qué lleva a un joven de 18 años a convertirse en fanático de una saga cuya primer película se estrenó veinte años antes de su nacimiento? ¿Por qué razón los amantes de estas películas se unen sin importar su edad?”

En un desesperado intento por canalizar parte de la emoción por el estreno de The Force Awakens, Ian González nos envía esta crónica en primera persona en la que resume su expectativa por esta nueva entrega, su amor por la saga completa y el despertar de una gran amistad”

Mientras comienzo a escribir esto, leo el ticket del espectáculo que guardaré hasta que se deshagan las últimas letras impresas.

Talón para el espectáculo: Star Wars: El Despertar de la Fuerza. 17/12/15 – 18.20.

Al leer la hora de la función, recuerdo la estresante corrida y los mensajes de desesperación entre mi amigo, Nehuén, y yo. Nos conocemos desde el primer año del secundario; es más, fue la primer persona con la que hablé dentro del aula, el primer día de clases (hicimos conjeturas sobre si el preceptor tenía pornografía en su celular, clásica charla de preadolescentes). Somos buenos amigos desde hace unos tres o cuatro años, porque tenemos la misma forma de pensar y, a veces, de actuar. Tenemos una relación muy particular, que creo que nadie va a poder entender en su totalidad, ni imitar nunca. Volviendo a Star Wars, a los dos nos gusta desde antes de conocernos; quizás, después de ver que el otro tenía el mismo interés, este gusto por las películas se disparó y se volvió un fanatismo sano, que nos llenaba de curiosidad por saber cada vez más y más sobre estas historias y este universo.

18.20

Nehuén vive cerca del recientemente inaugurado Paseo Aldrey, en Mar del Plata, donde se encontraba el cine para el que habíamos comprado las entradas. El problema era yo y, especialmente, la distancia a la que vivo del centro de la ciudad. No me acuerdo a qué hora salí, pero salí con tiempo, porque tenía mucho de viaje en colectivo, y sumado a eso, debía caminar varias cuadras hasta el Paseo. Él me había dicho que la función era a las 18:30, y calculé todo mi viaje acorde a esa hora. Bajé del colectivo y vi el reloj de mi celular, llegaba. Llegaba justo. Me envió un mensaje, diciendo que vaya para su casa antes de ir al cine, y lo leí tarde. Intercambiamos mensajes con nervios. Eran como las 18:15. Empecé a correr las últimas cuadras que me quedaban y llegué, exhausto. En ese momento, Nehuén me dice que la función era a las dieciocho veinte, no a las dieciocho treinta como yo pensaba, entonces subí corriendo hasta el tercer piso, donde están los cines, y me detuve un segundo. Era una atmósfera de suspenso, pero relajada al mismo tiempo, llena de gente que era como yo, pensé. Divisé a unos nerds muy particulares y seguí con la mirada la fila que estaban haciendo, hasta la puerta de la sala, que decía “STAR WARS”. También había un cartel gigante, como esos que se suelen ver en las alfombras rojas de las premieres en la televisión. El cartel fue víctima de incontables selfies de chicas sin mucha pinta de fanáticas, que juzgué como “caretas”.

Me formé en la larga fila, esperando a Nehuén. Llegó, me vio y se acercó. Ya en la fila, cada uno con su entrada en la mano, pudimos darnos cuenta de lo que estaba pasando. Estábamos a minutos de sentarnos en la sala de cine para ver el séptimo episodio de la saga que tanto amamos: tensos, felices, ansiosos, sin saber si el director J.J. Abrams iba a arruinarle la vida a millones de fanáticos. Estábamos a la merced del director y del temido y criticado Disney.

Entramos. Sillas P7 y P8, las mejores que pudimos conseguir para esa función. Entró gente durante los adelantos de los próximos estrenos, casi llenando la sala. Vi muchos personajes (gordos graciosos y nerds) que me llamaron la atención y me gustaría describir, pero si lo hiciera esto sería más largo de lo que ya es.

Llegó el momento, se apagaron las luces. LucasArts. STAR WARS. El clásico, inigualable logo de Star Wars sobre el vacío espacial, con su perfecta música. EPISODIO VII: EL DESPERTAR DE LA FUERZA. Hubo un silencio absoluto por parte de la audiencia, que leía atentamente el contexto previo a la acción del comienzo de todas las películas. “LUKE SKYWALKER… ”. Comenzó lo más esperado del año.

Perfección absoluta. Sentí muchas cosas durante la proyección de esta joya. Reí, temblé, festejé, amagué un llanto y sufrí viendo esta película que, según mi percepción, fue una de las mejores (o la mejor) de la saga. Combinando el peso emocional y la esencia de la trilogía original con la tecnología y los efectos de la trilogía de las precuelas, logra renovar la relevancia de este hermoso universo en la actualidad.

Es mágico, ¿no? Ahora, niños de 10 años y sus padres de 40 pueden compartir una sala de cine y sentir exactamente la misma emoción.

Cines


Ian González es marplatenese y tiene 18 años. Además de su fanatismo por Star Wars, está del lado de Batman, estudia Traductorado Público y toca la batería. Esta es una de sus primeras aventuras literarias y tenemos mucha fe de que no sea la última.

Podés seguirlo en Twitter bajo el seudónimo de @boxianracer

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