Gracias por la magia – Por Lucas García

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Domingo 26 de junio. Temprano. Afuera llovizna y hace mucho, demasiado frío. Adentro, a pesar del clima invernal, un mágico desayuno nos caliente el cuerpo y el alma.

Mágico, justamente, es la palabra que define a éste día de principio a fin. Estamos en el barrio de Boedo, más precisamente en el centro Henry Evans, para hacer historia, participando de la primer jornada Mágica Buenos Aires, organizada por Adrian Grande y Natalia Cahiza.

Afuera, el invierno. Adentro, la magia.

Con espacios reservados para los Dealers (las diferentes casas de articulos relacionados con magia), comenzamos a sentirnos en nuestro elemento y a hablar sobre lo que más nos gusta. Entre ellos, se encuentra el legendario Daniel Raley mostrando sus creaciones y rutinas.

“Platos en la alcantarilla” fue la primer conferencia del día, a cargo de Roberto Mansilla. 13563637_10207971075647542_457024406_nLicenciado en comunicación social, mago desde muy joven y dedicado plenamente a este arte, Roberto es reconocido y elogiado por magos de todo el mundo y durante una hora y media nos explicó diferentes puntos de vista y presentó varios de sus juegos y técnicas.

Antes de la conferencia de Henry Evans, quien fue campeón mundial de magia en la categoría Cartomagia en el FISM de Lisboa durante 2000, las mesas se llenaron de comida. Pizzas, gaseosas y empanadas, que no fueron suficientes para que los asistentes dejaran de lado las barajas que continuaban mezclandose sobre las mesas.

Henry mostró varios juegos, con extensas explicaciones sobre cada uno de ellos, mostró varias técnicas, productos e ideas. Además de ser el fundador de su propia escuela de magia (lugar en el que se desarrollo el evento) Henry ha trabajado con grandes artistas y participado en los programas de Susana Gimenez y Marcelo Tinelli. Habitualmente, es convocado al Castillo Magico en Hollywood, entre otros tantos eventos a los que concurre.

Soy mago desde el 2006. En ese año, durante una aburrida jornada laboral, uno de mis supervisores me pescó practicando con un mazo de cartas y me llevó a su oficina para que le mostrara lo que sabía hacer con ellas. Yo, con el nerviosismo habitual de quien se encuentra a punto de ser despedido, intenté hacer lo mejor que podía. Por supuesto que no fue mi mejor performance, pero sirvió para que él confesara que también era mago.

Desde ese día, cada jornada de trabajo constaba de una reunión en su oficina para hablar sobre magia. Rutina que mantenemos vigente hasta el día de hoy. Sin dudas puedo decir que es gracias a ese supervisor, Néstor Aragon, que mi vida transcurre en eventos como este.

13563678_10207971075527539_440086636_nDecidí participar de Mágica Buenos Aires no solo por la magia, sino por todas las personas que asisten. Aquí los magos nos juntamos para compartir experiencias, conocimientos, anécdotas, descubrir a nuevos talentos y para recordar a los que ya no están. Venimos para pasar una jornada repleta de aquello que alimenta nuestra vida: la magia.

La jornada continuó con Adrián Guerra, campeón mundial de magia en Japón, Henry Evans, Pablo Kusnetzoff y, como broche de oro, Ricardo Fantasio, gran mago argentino, reconocido por su gran aporte a la magia con muchas de sus invenciones. “Los magos quieren saber” fue el nombre de esta actividad y consistía en preguntas que toda la concurrencia les hacía a estas cuatro leyendas de la magia argentina.

Antes de que la jornada termine, comenzó lo que no puede faltar en cualquier reunión en la que haya por lo menos un mago: el show. Ulises Palomeque, Gustavo Raley y Rey Ben, se lucieron con espectáculos desopilantes, repletos de sorpresas y risas. Y el cierre del evento estuvo a cargo del anfitrión, Henry Evans, mostrando juegos nuevos y efectos que nunca habían sido mostrados en público. También llegó mi momento de gloria, cuando me tocó subir al escenario para ayudar a Henry en un efecto.

La jornada llegó a su fin pero la magia no terminó. Más allá de lo que cada mago demostró sobre el escenario, la sensación de haber participado de un evento único y que seguramente volverá a repetirse fue muy gratificante y perduró durante varios días después del evento.

La vida de un mago no es sencilla. Además de los trucos, los shows, las risas y los aplausos del publico, es inevitable al día siguiente tener que volver a la realidad. Es por eso que, de tanto en tanto, y con la mayor frecuencia posible, buscamos una excusa para volver a juntarnos. Para que la magia nunca deje de manifestarse en nuestras vidas.

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Lucas

 

Lucas García es mago desde el año 2006.

Aprovecha cualquier momento libre para practicar sus trucos y brinda presentaciones y shows de magia en todo tipo de eventos.

Podés conocer más detalles sobre él siguiendo sus páginas de Facebook e Instagram.

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