Harald y Angela

Harald Jager

18:54 del jueves 9 de noviembre de 1989.

Desde el puesto fronterizo que él mismo comanda, el Teniente Harald Jäger escucha la conferencia de prensa en la que se anuncia el levantamiento de todas las restricciones para viajar al exterior. De inmediato toma consciencia de lo que está a punto de suceder y se pregunta cuáles serán sus nuevas órdenes.

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Pocos minutos después del anuncio, el puesto custodiado por Jäger se llena de curiosos intentando averiguar si la noticia que acaban de escuchar es cierta. A medida que pasa el tiempo, el número de personas reunidas al otro lado de la barrera aumenta y el entusiasmo de la multitud, comienza a preocupar a los encargados de mantener el orden.

“Inmediatamente me comuniqué con mi supervisor, quién también había visto el anuncio en televisión pero no tenía novedades sobre nuestras nuevas órdenes” cuenta Harald Jäger en una entrevista de 2009.

Un auto de policía se detiene frente a la multitud y anuncia, a través de sus altoparlantes, que todo aquel que desee cruzar la frontera, debe dirigirse a la estación policial más cercana para tramitar el permiso correspondiente.

“La mayoría de las personas obedeció, pero regresaron a los diez minutos, muy enojadas porque la estación de policía estaba cerrada”, cuenta Jäger.

Günter Schabowski, el encargado de dar la noticia en conferencia de prensa, había omitido el detalle de que la nueva legislación comenzaría a regir, recién al día siguiente.

Jäger vuelve a comunicarse con sus superiores para informarles sobre la compleja situación ante la que se encuentra, pero no escucha nada distinto. Sus órdenes siguen siendo las mismas: mantener el paso cerrado y arrestar a cualquier persona que intente cruzarlo. Sabe que será imposible detener a esa cantidad de personas y que basta con que uno solo de ellos tome la iniciativa de avanzar, para que todos corran hacia donde él esta.

La multitud comienza a alborotarse y a increpar a los guardias para que levanten la barrera permitiendo, por primera vez en 28 años, el paso desde un lado de la ciudad al otro. Las personas allí reunidas y los hombres liderados por Jäger, esperan a que éste tome una decisión y poniendo su vida en juego, a las 23 horas de ese 9 de noviembre de 1989, Harald Jäger ordena levantar la barrera del paso Bornholmer Strasse.

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Miles de personas cruzan al otro lado y el muro comienza a desmoronarse ante las cámaras de televisión.

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Una joven de 35 años que, como todos los jueves a esa hora, regresaba a su casa, se encontró con la jocosa multitud dirigiéndose hacia el paso y sin pensarlo, camino junto a ellos hasta cruzar por el mismo puesto en el que algunos minutos antes, Harald Jäger había levantado la barrera.

Entre todas las personas que esa noche recorrieron las calles y los bares del Oeste de Berlín, visitando y abrazando tanto a conocidos como a desconocidos, Angela Merkel celebró la caída del muro bebiendo cerveza en un departamento rodeada de compatriotas a los que jamás en su vida había visto. Todavía faltaban algunos años para que decidiera participar en la vida política de su país.

Harald Jäger en 2009

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El 9 de noviembre de 1989 caía el Muro de Berlín, un muro de unos 50 kilómetros de largo y 4 de alto que durante 28 años dividió a Berlín Occidental de la República Democrática Alemana (RDA). Su eliminación significó el fin del régimen de la RDA y de los regímenes comunistas en Europa Oriental. El muro comenzó a construirse el 13 de agosto de 1961.

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