La máquina que nunca se apaga

Cala

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Andrés Calamaro nunca se detiene. A este músico argentino, la creatividad parece brotarle por los poros, poseerlo y llevarlo a un trance profundo del que solamente puede salir componiendo una canción. Es sabido, para quienes están atentos a su obra, que ésta no se reduce a la totalidad de los discos por él editados, sino que a la misma, debe sumársele toda la música que informal y gratuitamente, sube a su propia cuenta de Soundcloud. Si bien ésta última no podría catalogarse como música debidamente editada y compuesta por el artista, no deja de ser un posible borrador sobre el cuál, tal vez, componga canciones para su próximo disco.

Los fanáticos de Calamaro pueden contarse de a miles. Traspasan fronteras y continentes debido a que su obra forma parte de la esencia del Rock Argentino. Primero como miembro de Los Abuelos de la Nada y luego con una extensa carrera solista, antes y después de la creación de Los Rodríguez, sus canciones forman parte de ese inconsciente colectivo que trasciende la frontera del rock y su música es cantada por personas que quizás, y aunque parezca difícil de creer, pueden no conocerle la cara.

Todo esto fue una parte de lo que pensé mientras veía su último DVD: Pura Sangre. Realizado con diferentes conciertos que fueron filmados durante 2013, en el marco de la gira Bohemio, que tuvo un épico cierre en el Hipódromo de Buenos Aires.

Calamaro es todo un rockstar. Se luce frente a la multitud y se nota que disfruta del lugar que se ha ganado entre los músicos argentinos. Él, Andrés Ciro y el Indio Solari, son los únicos solistas que se pueden dar el lujo de reunir a semejante cantidad de espectadores. Son artistas que no necesitan seguir tocando, no necesitan seguir componiendo o seguir publicando discos pero sin embargo, lo siguen haciendo.

Calamaro podría reposar sobre la incontable cantidad de hits que lo respaldan y realizar un show mediocre, en el que el principal protagonista fuera su público. Sin embargo para sus conciertos, elige rodearse de músicos de primera línea como Baltasar Comotto, Germán Wiedemer, Julián Kanevsky, Mariano Domínguez y Sergio Verdinelli, a quienes se los ve lucirse y disfrutar del show casi tanto como a los espectadores. La lista de temas es un gran acierto ya que a pesar de incluir todas las baladas que los asistentes pretenden escuchar, Calamaro hace especial hincapié en sus canciones más rockeras, dejando en claro lo que significa el concepto de un show especialmente preparado para un estadio.

El recital comienza con Mi Enfermedad y cierra con Los Chicos. Andrés se despide del público homenajeando con esa canción a músicos como Miguel Abuelo, Fede Moura, Rodrigo, Luca Prodan, Pappo y Luis Alberto Spinetta entre otros, de los cuales se pueden ver imágenes en las pantallas del escenario; y sobre el final, junto al público, entona el coro de De Música Ligera, originalmente compuesta por Gustavo Cerati, quién aún no había fallecido pero que ya se encontraba en coma, recibiendo así, el líder de Soda Stereo, un doble homenaje: el primero, cuando miles de personas volvieron a corear el estribillo de esa mítica canción y el segundo, una vez editado el CD, dedicado a la memoria de Cerati, ya fallecido.

Mientras veía el concierto, sentado en el living de mi casa, disfrutando de cada nueva canción que comenzaba, recordé la novela de Birmajer en la que esa máquina nunca se detenía y lo imaginé a Calamaro despierto en medio de la noche, intentando escribir alguna canción que ocupará (o no) un lugar privilegiado en uno de sus próximos discos y para posteriormente instalarse en el inconsciente de sus fanáticos. Imaginé un estadio repleto coreando ese tema, un enamorado dedicándosela a otra persona, un fragmento de ésta como despedida en alguna carta de amor. Pude verla trascendiendo fronteras y siendo cantada en países limítrofes, en otros más alejados y llegar a España, en dónde Andrés también es profeta. Fue entonces cuando deseé que esa máquina se mantenga encendida y funcionando por mucho tiempo más porque, con todo el respeto y la admiración que le tengo a los músicos argentinos, ya no nos quedan muchos artistas como éste.

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