¿Puedes amar a un niño que no lleva tu sangre? – Por Carolina Musri

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Esa pregunta se la formula el abuelo de Keita a su hijo, en la formidable “De tal padre, tal hijo” (Soshite Chichi ni Naru – 2014), película japonesa recientemente estrenada que trata con inteligencia, naturalidad, emoción, originalidad y hasta con un poco de humor, un tema tan difícil como lo es el AMOR FILIAL Y LOS VINCULOS DE SANGRE, a raíz de un intercambio de bebes al nacer.

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Tal como hace no mucho escribí en una nota titulada La Sangre No Filia, luego de mirar y disfrutar enormemente esta maravillosa película, llego a la misma conclusión: los vínculos de sangre no garantizan ni una paternidad/maternidad responsable, ni afectuosa, ni el amor, ni el respeto, ni la admiración, ni la educación por el solo hecho de la existencia de ese vínculo. El vínculo padre/madre-hijo se CONSTRUYE y por más lazo de sangre que uno tenga si no hay amor verdadero, ese maravilloso e inigualable vinculo puede no llegar a formarse ni concretarse.

La protagonista femenina del film se tortura con la idea de que como madre “debió haberlo sabido” (que no era realmente su hijo). ¿Es realmente así? ¿Existe realmente ese instinto materno? (en este caso si la respuesta fuese afirmativa, nada de lo que sucede en la película hubiese sucedido).

De tal padre, tal hijo - ImágenesKeita y Ryusei, ambos de 6 años, nacidos el mismo día, son dos chicos felices cuidados en el seno de dos familias muy distintas, sobre todo por la diferencia de clase social. El director del film trata de esa manera la infancia y el vínculo familiar, poniendo el foco en como sufren estos niños una situación concreta y de qué manera se lo plantean los padres. El conflicto esencial en el film es el de la paternidad y como ella se concreta. Las relaciones entre padres e hijos pueden ser esquivas, ambiguas, sinceras, muy afectuosas o muy distantes. Pero surge el interrogante ¿De qué manera se concreta la paternidad? ¿Quién es más padre, aquel que está permanentemente al lado de su hijo o el que tiene el mismo ADN aunque no se relacione con él?

Estas preguntas sobre la paternidad y las relaciones parentales no encuentran respuestas sencillas o mágicas en la película pero sí vienen revestidas de profundas reflexiones detonadas en el conflicto del cambio de bebes. Nos ofrece así un relato del proceso de la paternidad visto desde dos modelos filiales contrapuestos atreviéndose así a trascender las obviedades o a crear falsas realidades atrás de los acontecimientos para que el círculo resulte perfecto.

La abuela materna enfatiza “lo que importa es quien te cría”, el abuelo paterno por el contario, aconseja apurar el intercambio ya que “Para los niños se trata de tiempo, nadie puede tomar tu lugar como el padre de tus hijos” y agrega “Eso es lo que es la familia: se parece a ti aunque vivan separados. Está en la sangre”.

De esta manera nos preguntamos permanentemente a lo largo del film, como en la vida misma, qué tiene más peso en el vínculo padre –hijo ¿La sangre o la crianza?

Y me atrevo aquí a plantear un último interrogante que no es sólo para el vínculo padre-hijo sino que es aplicable a todos los vínculos familiares y las relaciones de familia: ¿El amor nace o se hace?

Los dejo con este dilema, sin embargo, sin lugar a dudas, creo fervientemente que SE HACE, cada día, cada hora, cada minuto somos responsables de dar el máximo de nosotros mismos para generar y sostener todos los vínculos que creamos a lo largo de nuestras vidas. Y de esta manera se verá reflejado el amor que dimos para que ello suceda.

Carolina Musri

Carolina Musri es abogada recibida en la Facultad de Derecho de la Universidad de Buenos Aires y tiene un Posgrado en la Carrera de Especialización en Derecho de Familia. Desde su página de Facebook, Carolina comparte experiencias y reflexiones que atraviesa diariamente en su jornada laboral, al ejercer, tal vez, una de las especializaciones más duras del derecho: El Derecho de Familia.

 

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