La Película De Mi Vida: Máxima Velocidad

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speed1Todos tenemos una película de cabecera. Ya sea porque nos identificamos con alguno de los personajes, o porque el guión nos resulta sorprendente, siempre elegimos alguna película como propia y perdemos la cuenta de la cantidad de veces que la vemos. Por lo general, esto sucede durante la adolescencia o juventud, cuando nuestros gustos recién están comenzando a tomar forma.

 

 

Dediqué bastante tiempo a reflexionar sobre cuáles eran las razones que me llevaban a elegir a Máxima Velocidad (Speed – 1994) como la película más importante de mi vida, ya que si hubiera querido aparentar que soy una persona extremadamente culta en temas de cine, seguramente hubiera elegido alguna película de Hitchcock o de Kubrick. En cambio, si hubiera optado por una de las películas que más me ha inspirado, sin dudas la elegida hubiera sido Pulp Fiction (1994). Pero como la idea original de este artículo era hablar sobre la película que marcó un antes y un después en mi forma de ir al cine, no pude mencionar otra que no fuera la primer película dirigida por Jan de Bont.

Antes de ver esta película, ir al cine era una salida como cualquier otra, no tenía nada especial. Llegaba, sacaba mi entrada, compraba pochoclos, me sentaba, veía la película masticando los pochoclos con la boca abierta y volvía a mi casa como si nada. Pero ese día, después de haber visto al autobús 2525 circulando a 50 millas por hora durante noventa minutos, comencé a ver el cine de una manera muy distinta. Desde ese momento, la industria cinematográfica se convirtió en una de las cosas más importantes de mi vida. Casi una obsesión.

Con Máxima Velocidad me sucedieron tres cosas al mismo tiempo: me fascinó el argumento y la forma en que el director había decidido filmarla; me atrapó el vértigo y la acción que proponía desde el minuto uno hasta el final y quedé absolutamente enamorado de los dos actores principales.

 

Durante muchos años Sandra Bullock fue para mí, la mujer más hermosasandra 1 del mundo y verla interpretar el papel de Annie,  me motivó a investigar sobre su vida y su filmografía anterior. Así fue como vi El Demoledor (Demolition Man – 1993) , en la que interpreta a la teniente Lenina Huxley; El Rapto (The Vanishing – 1993), junto al gran Kiefer Sutherland y Poción de Amor Nº 9 (Love Potion Nº 9 – 1992) junto a Tate Donovan. Esperaba ansioso el día del estreno de cada una de sus nuevas películas, hasta que me aburrí de ver tantas comedias románticas.

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Lo mismo me pasó con Keanu Reeves. Conocer sus trabajos anteriores me llevó a ver las divertidísimas películas de Bill & Ted (1989/1991), una aburrida versión de Mucho Ruido y Pocas Nueces (Much Ado About Nothing – 1993), dirigida por Kenneth Branagh y la enorme película de Kathryn Bigelow, Punto Limite (Point Break – 1991). Los estrenos de Keanu me trajeron muchas más satisfacciones que los de Sandra: Matrix (1999/2003), Constantine (2005) y Jhonny Mnemonic (1995) impactaron en mi vida casi tanto como Máxima Velocidad.

Mi adoración por este actor era tan grande, que mi perro fue bautizado con su nombre.

 

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Mis dos actores favoritos volvieron a trabajar juntos, nada más ni nada menos que con el argentino Alejandro Agresti (el mismo de Valentín) en La Casa del Lago (2006), película con la cual debo confesar que tuve que esconder mis lágrimas para que no fueran descubiertas por el resto de mi familia.

 

Sé que Máxima Velocidad no es, ni de cerca, una de las mejores películas en la historia del cine, pero si estoy aburrido frente a la TV y al pasar por Space o TNT me encuentro con la sorpresa de que la están dando, no puedo evitar volver a verla hasta el final, repitiendo en voz alta cada uno de los diálogos que tengo aprendidos de memoria. He comprobado también, que la acción de esta película sigue funcionando con aquellos que la ven por primera vez. Como mi hijo, Iván, quien la vio cuando tenía seis años y durante toda la noche tuvo pesadillas en las que nuestra casa, explotaba por un atentado terrorista.

El día que vi esta película fue la primera vez en mi vida que sentí un ferviente deseo de dedicarme a cualquier actividad que estuviera relacionada con el cine. Escribí mi primer guión, me anoté para estudiar dirección y comencé a ver películas de manera compulsiva, una atrás de la otra. Nada que no tuviera relación con el cine pasaba por mi cabeza. Se había convertido en mi vida.

speed 2Fue muy triste cuando, algunos años después, filmaron esa fallida secuela en la que Keanu Reeves se negó a participar y fue reemplazado por Jason Patric. Él, junto a Sandra Bullock protagonizaron esta bizarra película de acción que transcurre a bordo de un crucero. Fue mientras veía esta película que me sentí traicionado. Recuerdo que después de ver el cuerpo desnudo de William Dafoe“>William Dafoe, repleto de sanguijuelas que le quitaban la radiación, salí enojado del cine, arrojé a la basura todos mis guiones, renuncié a mi vocación y me fui a laburar a un call center hasta hace algunos años atrás.

Máxima Velocidad cambió mi vida y su secuela me la arruinó para siempre

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