Volando con la música

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Cuando el primero de los acordes comenzó a flotar por el Teatro Opera todos los presentes sentimos que la magia que alguna vez habíamos sentido volvía a apoderarse de nuestro ser.

La consigna estaba clara: homenajear la obra de nuestro artista favorito con nuevas versiones en las que un coro y una sinfónica serían protagonistas. Vaya sorpresa cuando descubrimos que lo que habían preparado para nosotros era mucho más.

La banda en cuestión funcionaba como un relojito producto de, claramente, infinitas horas de ensayo y preparación. Guitarra, batería, bajo y teclado que repetían los compases musicales por todos conocidos tal como necesitábamos escucharlos para poder disfrutarlos. A ellos cuatro se le sumaba un coro que acompañaba con sus voces, con arreglos musicales compuestos por (supimos después) el mismo tecladista de la banda, junto a una sinfónica que se destacaba tocando tanto en conjunto, como en los pasajes en los que a sus músicos les tocaba lucirse de manera individual. La voz del cantante y baterista, lejos de intentar imitar a la original, respetaba a la perfección la dulce manera de entonar del músico al que homenajeaba.

El repertorio fue mucho más variado de lo que se podía esperar debido a que existiendo un antecedente de Gustavo Cerati cantando junto a una orquesta, se podía esperar hubiera sido obvio que la noche fuera conducida hacia los once episodios. Sin embargo, casi todos los discos de Cerati y Soda Stereo fueron revisitados, con versiones similares a las conocidas a las que se le agregaba el aporte y calidad de los excelentes músicos que se habían apoderado del escenario y de nuestra atención.

Fue un placer cuando desde allí (desde el escenario) nos invitaron a participar del show tanto con nuestras palmas como cantando, ya que veníamos conteniendo ese impulso desde el inicio de la primer canción. Estar sentados en uno de los teatros más importantes de la calle Corrientes frente a una sinfónica nos obligaba a reprimir el impulso de corear los estribillos para respetar la investidura del espectáculo en cuestión. Por eso, cuando la bajista nos invitó a agitar nuestras palmas junto a las suyas, la noche, que ya se perfilaba para ser inolvidable, se convirtió en la noche ideal.

Hubo momentos íntimos, nostálgicos, rockeros y hasta un pasaje “bolichero” según definió el propio cantante de la banda antes de afrontarlo. Pasaron varias canciones. Algunas muy conocidas y otras no tanto que sirvieron para recordar la variedad y complejidad de una discografía tan extensa como variada.

Al final, luego de varios engaños en los que banda, sinfónica y coros se retiraron ovacionados de pie, los cuatro músicos que iniciaron esta locura llamada Música Para Volar, volvieron al escenario sin más que sus cuatro instrumentos y una enorme capacidad para sonar como un Power Cuarteto (suponiendo que eso exista) y nos regalaron una última y poderosa versión de Lo Que Sangra (La Cúpula) a la que respondimos cantando con la misma intensidad con la que lo hacíamos en los estadios y teatros durante los años ochenta y noventa.

Según ellos mismos contaron sobre el escenario, Música Para Volar nació en la sobremesa de algún asado, producto de la alocada imaginación del guitarrista de la banda y fue tomando forma a lo largo de los meses con el respaldo que representa la belleza de la obra de Gustavo Cerati, hasta convertirse en un maravilloso momento que a todos los presentes nos gustaría repetir.

Es un concierto que podría girar por latinoamerica y que sería aplaudido y celebrado por Screenshot_1los fanáticos que Cerati y Soda siguen cultivando alrededor del mundo, pero vale la pena destacar que además de la sinfónica, los coros, los arreglos, y las canciones tan eficaces como siempre, delante de todo esto había una banda con cuatro jóvenes músicos que demostraron el valor del trabajo y la dedicación y que fueron aplaudidos de pie hasta que  perdimos la sensibilidad de nuestras manos.

A ellos, ¡Gracias totales!

Música Para Volar son:

José Matteucci (Batería y Voz)
Alexis Thompson (Guitarras)
Julieta Sciasci (Bajo)
Bruno Moreno (Teclados)

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